"Acostumbrado, equivocado,
no veo el cielo, está nublado"
El alcohol circula, sí. Caíste en el vaso, otra vez. El juego de azar del primero de año. La sangre que pica las plaquetas y esnifa con la cava a las ganas a medio cocer. La arteria que baila por detrás de la nuca, se enreda entre el brazo y el corazón. Las cuerdas de tu cuerpo que se afinan en las manos de ninfas sin corolario.
"Me prestaste un beso, me prestaste calma
me prestaste todo lo que me faltaba"
El nenúfar de la esquina que te recomienda empezar el año jugando a ser presa, dejar las flechas, el alfil, la torre y el perfume en casa, ponerte pilchas a medio usar y observar el epitafio modelo 08. Gente, autos y alucinaciones que se pegan a las zapatillas. Un hasta luego por mensaje de texto, mal de amores de fines de primera década.
"Me robaste el cuerpo, me robaste el alma
Ya es tuya la voz con la que antes cantaba"



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